• Avant-urbanismo

    • Noventa hectáreas de paraíso tropical, habitadas por obras de arte, es el legado que un sólo hombre le regala a la humanidad.

    Inhotim, paraíso de arte y botánica que un magnate brasileño regaló al mundo  / 

    Producto de la pasión botánica de un minero magnate de nombre Bernardo Paz, Inhotim es un paraíso que se encuentra a seiscientos kilómetros de Sao Paulo y Río de Janeiro. Habiendo algo muy especial en los jardines que se encuentran entre ciudades (como si fungieran de oasis para marcar otra cara de la realidad, una que a los citadinos a veces les parece imposible), Inhotim espera la visita de quienquiera refrescar su mirada.

    El proyecto comenzó en una granja en las cercanías donde la familia de Paz pasaba los fines de semana. Paz comenzó a coleccionar obras de arte a gran escala y, entre más piezas adquiría, más tierras aledañas compraba para alojarlas. Cuando las obras comenzaron a rebasar el espacio, Paz se asoció con el famoso arquitecto del paisaje Roberto Burle Marx, responsable de los jardines de Brasilia y mucho de Río de Janeiro, y juntos se avocaron a construir un paraíso tropical único en su especie, que abrió al público en 2006. 

    “El arte sólo hace sentido cuando es apreciado por todos. No hay razón para restringir el acceso al arte contemporáneo a algunos coleccionistas de arte. Ese fue nuestro propósito al crear Inhotim”, apuntaron los creadores.

    Inhotim es un diálogo entre el arte y la naturaleza, una correspondencia perfecta en la que más de cien instalaciones de distintas nacionalidades conviven con espacios naturales, diseñados especialmente para cada una de ellas. Entre los artistas que se muestran allí están los brasileños Helio Oiticica, Tunga, Lygia Pape, Lygia Clark, Cildo Meireles y Ernesto Neto y los internacionales Olafur Eliasson, Chris Burden, Matthew Barney, Doug Aitken y Janet Cardiff. Las piezas que más abundan son las esculturas (hay juegos de espejos, caleidoscopios enormes, arte efímero, conceptual e ilusiones ópticas de tipo orgánico…), pero también encontramos videoarte, pintura, mosaicos y arquitectura. Un verdadero wonderland de la cultura visual.

    El jardín botánico, que envuelve a todas las piezas en su verdor, cubre más de noventa hectáreas y  cuenta con una increíble colección de especies como 1,500 variedades de palma, 600 ejemplares de lirios y alrededor de 420 orquídeas en 334 especies. Gracias a esto, desde el 2005 el lugar se ha convertido en una biblioteca viva para estudiantes e investigadores.

    Todos los esfuerzos se han hecho para hacer que el lugar sea completamente sustentable. Las bancas, por ejemplo, están talladas de viejos troncos y hay 160 dispersas por todo el parque. El material orgánico del jardín, así como el desecho de comida del restaurante y el bar, son reciclados y transformados en un rica composta que se utiliza en la plantación y mantenimiento de las especies botánicas. Actualmente el parque tiene cinco lagos artificiales que cubren algo así como 40 mil m2 y se usan como reservas de irrigación, ya que sólo llueve por seis meses al año.  Si viajas a Brasil no dejes de visitar este paraíso que fue creado precisamente para ti, con el propósito de compartir la experiencia del arte y el regreso a la naturaleza.

    Tagged: urbanismo, Brasil, jardines, espacio público, Inhotim Brasil