• Quejas de un amante

    • ¿Y si tu consejero amoroso fuera el autor de “En las montañas de la locura” y “La llamada de Cthulhu”?

    H.P. Lovecraft te da consejos sobre tus relaciones amorosas / 

    Pocos escritores han logrado conjurar un universo más extraño y adverso que el de Howard Phillip Lovecraft, el gran escritor estadounidense del “horror cósmico”. En la literatura de Lovecraft habitamos un mundo metafísicamente devorador, donde a lo mucho los demonios y dioses son indiferentes a nuestro destino –generalmente son atroces predadores que juegan con nuestras inanes vidas.

    H.P. Lovecraft difícilmente, uno pensaría, podría fungir como un consejero amoroso –de esos que pululan en las revistas del corazón; pero justamente esto es lo que ha imaginado el escritor James Warner.

    La poca empatía que caracteriza al mundo de Lovecraft es llevada a una grotesca y a veces poética hipérbole por Warner, quien en un ejercicio de metaficción contesta las preguntas sobre relaciones amorosas de los lectores. El amor se convierte en un banquete cruel en el que entidades alienígenas ventilan sus cuitas con una prosa barroca e impenetrable, fiel ectoplasma de Lovecraft.

     

    Querido Howie: 

    Un cambio le ha sobrevenido a mi esposo. Le gusta devorar manuscritos prohibidos, y seguido regresa a casa tarde, dando la excusa de que ha estado participando en orgías en un pantano cercano. ¿Así que, por qué nunca me invita?

    Sulking

     

    Querida Sulking: He estado bajo un gran estrés nervioso desde que leí tus palabras, las cuales siento me llevaron al borde de un reino ultradimensional de indescriptible terror. Es un asombro que apenas puedo contestar en una carta. Dalgaar se me apareció en un sueño, rogándome que dejara de contestar correos, y esto solo puede generar atención a –pero estaba demasiado alterado para terminar su oración. Convéncete, si puedes, que los cefalópodos que venían detrás de él no eran más que fantasmagoría, que los hábitos disolutos de tu esposo son inofensivos, que el olvido eterno es a lo que más podemos temer, que las exageraciones en los Pergaminos Sarracenos no tienen fundamentos – ¡deseo fervientemente poder ser yo mismo tan crédulo todavía! Si es que no es demasiado tarde libera tu mente de toda especulación tenebrosa sobre, correosas langostas sin rostro descendiendo por toboganes de onix hacia altares de, etc. Dalgaard evidentemente no debió de haber pedido prestado de la librería La Crónica del Fango, una copia que seguramente ya está horriblemente vencida, ni debió haberse enseñado a cambiar de mente con las personas del hinojo, las cuales insiste tienen el abominable talento de forzar cambios demenciales sobre la estructura del tiempo-espacio.

    Tu más sincero sirviente, HPL

     

    Maestro:

    Soy Xah’gnui, quien largamente ha excursionado en los anales de la literatura subterránea, conduciendo investigaciones prohibidas hacia lo desconocido, con una perspectiva de revivir lagartijas nigromantes silenciosas por eones interplanetarios. ¿Por qué es tan difícil para mí conseguir una cita?

    Viajero Asombrado

     

    Viajero Asombrado:

    ¡Por Dios que no hubiera abierto tu abominable carta ni ninguna otra! Estoy sentado en el sofá desvariando, luchando por exprimir de mi conciencia la intrusión de tu perversidad, lo más terrible del caso es que está escrito con mi propia letra. Y si eso no fuera suficiente, la pestilencia ácida de tu letra se asemeja a esa cosa –si es que es una cosa—que ahora babea espasmódicamente contra mi ventana. Ayer, atisbe apenas su sombra necrófaga, y sus contornos son tan terribles como su bajo sonido silbante, el icor que exuda, y sus interminables castañeteos contra la manija de la puerta. Su silueta recuerda un ramo de brócoli gigante, con bizarros apéndices que no son ni bocas ni talones, y pese a estar poco equipado para la tarea, me ha estado enviando a un ritmo alienígena algún tipo de mensaje. ¡A través de un vacío de ultramundo ha estado intentando tomar control de mi mente! Aún ahora los escucho tropezando golosamente con el buzón. Mi única consolación es que ya haya devorado al Cartero Rural, para que no tenga que anticipar la llegada de esta vil y maldita correspondencia.

    Tuyo -HPL.

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