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    • Entre las muchas delicias que nos ofrece este jardín Renacentista se encuentra esta gruta, dedicada a Ceres y Apolo.

    El Grotto Buontalenti: una joya en el oasis de Boboli / 

    Las exquisiteces comisionadas por la familia Medici incluyen algunas de las piezas más reconocidas del arte Renacentista. Esta prominente familia florentina fungió como uno de los mecenas principales de maestros como Sandro Botticelli, Rafael, y Miguel Ángel, estableciendo así uno de los legados culturales más ricos y visitados del mundo. Entre las vastas creaciones artísticas y arquitectónicas se encuentra el Jardín Boboli, un jardín cuya belleza ha cautivado a turistas desde su construcción en el siglo XVI, y aquí, escondida entre incontables bellezas, se encuentra la gruta de Buontalenti.

    Al exterior nos reciben las esculturas de Ceres y Apolo, enmarcadas por estalagmitas talladas a mano. En medio de dos figuras femeninas que simbolizan la Paz y Justicia se encuentra el escudo de la familia Medici, la primera capa de una construcción que nos invita soñar con un paraíso, un imaginario rebosante, remitiendo al Jardín del Edén.

    Lo que distingue a esta gruta de muchas otras es su excepcional interior, un pequeño y oculto paraíso en Florencia.  Divida en tres partes, la gruta nos invita a explorar la totalidad de su interior: el primer cuarto nos transporta de inmediato a lo que parecen ser las ruinas de un mundo acuático, rico en detalles. Talladas por la mano maestra de Pietro Mati, las paredes están cubiertas con estalactitas, estalagmitas y criaturas marinas cobijadas con espuma, creando figuras antropomórficas de ensueño.

    Los otros dos cuartos son igual de encantadores que el primero, frescos y nichos que nos presentan a Minerva y Juno cubren el techo y las paredes. En el tercer cuarto se destaca una bella fuente de mármol verde, en un espacio que alguna vez incluyó un estanque con peces. El techo, además, tiene un fresco retratando al cielo y aves que se pierden en el azul de una bóveda celeste.

    Antes de ser restaurada, esta construcción evocaba las profundidades más mágicas del imaginario, una cueva llena de fuentes donde el agua corría libremente y peces nadaban en un bellísimo oasis. Sí bien el agua ya no corre en Buontalenti como antes, esta sublime gruta aún nos invita soñar con un mundo submarino, protegido por dioses e inspirado por las musas más puras. 

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