• Urbanismo de Vanguardia

    • Los artistas callejeros MOMO y El Tono rellenaron orificios de las construcciones de la ciudad francesa de Besançon: con palos, maderas y rocas, consiguieron un uniforme, elegante y rústico estilo de arte abstracto

    Rellenando con arte abstracto los huecos de las fachadas urbanas / 

    En la comunidad de Besançon, situada al este de Francia, se celebra cada año la Feria Bien Urbain, con el explícito objetivo de que los cambios en el arte enriquezcan la percepción de las personas desde lo más cercano y cotidiano: las calles. En este contexto, y como parte de la última edición del evento, MOMO y El Tono, dos reconocidos artistas callejeros, conjugaron esfuerzos para intervenir artísticamente la ciudad. El resultado fue una ingeniosa transformación de  espacios físicos pocas veces percibidos en las urbes, los huecos.

    Generalmente en los sitios más viejos de las metrópolis, las construcciones presentan irregulares orificios en sus estructuras o fachadas, y una ventana en desuso también forma parte del inventario. Percatándose de ello, el dúo de artistas aprovecharon estos espacios para ensamblar maderas de distintos tamaños y formas, creando delicadas imágenes de arte abstracto. Sus elementos de composición son pocos, pues en la mayoría de las intervenciones utilizan apenas unos tres componentes, lo que convierte la obra en una exquisito abstraccionismo minimalista.

    Los huecos en las construcciones de las ciudades funcionan como accidentales  marcos, dispuestos para ser intervenidos como albergues de mensajes. En su intervención para la Feria Bien Urbain, ambos artistas utilizaron tonos pasteles y, en sintonía con la discreción propia de los huecos, sus figuras  pasan casi desapercibidas.

    A través de una ingeniosa elección de las piezas de ensamble, que incluye trozos de madera con personalidades propias, aunada a un inteligente ensamblaje, hacen de las piezas una obra remarcable y esencialmente lúdica –incluso recuerda un juego de niños espontáneamente interrumpido.

    Tanto MOMO, como el Tono, poseen una reconocida trayectoria artística, que florece en múltiples espacios intervenidos con multicromáticas composiciones murales, que se traducen en esporádicos espectáculos de buen humor, transmitiendo alegría a los transeúntes. Pero en su intervención para la  Feria Bien Urbain su aporte fue distinto: un memorable tributo a la riqueza de lo simple.

    Tagged: arte callejero, arte de vanguardia, arte urbano, espacio público