• Arte del Momento

    • La mayor exhibición de unicornios medievales, renacentistas y contemporáneos de la historia invade Manhattan.

    Una horda de unicornios alumbra el norte de Manhattan / 

    Con un renovado fulgor, los unicornios vuelven a formar parte del mundo que habitamos. Si tienes ganas de perseguir uno sólo tienes que tomar el metro en Nueva York hacia la calle 190 donde más de cuarenta de estas elusivas criaturas se reúnen en Cloisters, la rama de arte medieval de Met.

    “Search for the Unicorn” [“En busca del unicornio”] es un retrato colectivo del animal mágico que es a la vez feroz y tierno, imposible y puro. Para celebrar en grande su 75 aniversario, Cloisters reunió su más delicado tesoro: los siete tapices de unicornio que John D. Rockefeller adquirió en 1922 por más de un millón de dólares, y luego donó al museo para su inauguración. Estos siete magníficos lienzos retratan la caza, captura y muerte del animal, quien es, como dicta la leyenda, atrapado por una doncella virgen.

    Tejidos en lana, seda e hilos de plata, los tapices representan la Pasión de Cristo al igual que la unión en santo matrimonio (recordemos que uno de estos estuvo colgado en la iglesia donde María Antonieta y Luis XVI se casaron, como augurando alguna condena). Sin embrago, mucho de lo que se representa en los intrincados bordados sigue siendo un misterio para los hombres.

    La curadora de arte medieval, Barbara Drake Boehm, reunió pinturas, esculturas, cerámicas, manteles, una silla y otros elementos, casi todos de la Europa medieval y renacentista, para acompañar a los majestuosos unicornios de la tapicería. Después de todo en el Medievo el unicornio era real, solo que siempre fue extranjero.

    La exhibición incluye estudios naturalistas como Peregrinatio in terram sanctam   (Animales de la tierra pura), de 1486. Se dice que el unicornio representado allí fue visto en el Monte Sinaí y dibujado en vivo. “Search for the Unicorn” tiene un unicornio de Mughal, India; un folio de los comienzos de 1300 que muestra a Alejandro Magno luchando con un el monstruo Habash, una criatura mítica de Etiopía que se cree que evolucionó del rinoceronte; versiones judías en donde el unicornio nunca es capturado y objetos utilizados en la vida religiosa hebrea del s. XIV. La exposición también incorpora el primer unicornio moderno, esculpido por Benvenuto Cellini y las representaciones contemporáneas de Damien Hirst y Mark Dion, entre otros.

    Así, el unicornio es la fuerza que mueve al arte, el poder que nos vuelve a comunicar directamente con el otro mundo, mágico y altivo, y que en esta ocasión se reúne en Manhattan para deslumbrar a quien tenga la fortuna de observarlo.

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