• Arte de la Inspiración

    • Morados, naranjas, rosas, azules: el cielo revela espectáculos que un diseñador ha consagrado en una lámpara de interiores.

    Una lámpara recrea la gama cromática del cielo  / 

    El ambiente condiciona en gran medida la percepción. Los techos altos o bajos, detonarán distintas sensaciones o humores en la psique: una atmósfera colmada de objetos, u otra espaciosa, influyen  distinto en las cosas que pensamos, y hasta en cómo las abordamos. La luz es esencial en la forma en que transitamos el pensamiento. La iluminación, un tópico descuidado en la cultura, y ligado estrechamente a la percepción del tiempo y espacio, ha sido quizá desestimado en su relación a la calidad de vida.

    El diseñador Yoshiki Matsuyama apunta su fascinación por la ciencia hacia el entorno cotidiano, creó una lámpara que tributa los colores reproducidos en el lienzo celeste. La gama cromática desfila según las condiciones atmosféricas y la posición de la Tierra. Empleando algunos principios físicos básicos, Matsuyama ha materializado este fantástico proyecto.

    La lámpara emite un color de cielo programado según el horario del día. Tu habitación estará inundada de colores, que se deslizarán desde el naranja al morado.  La conjunción de estímulos de este invento persigue un sentido psíquico, que cuida la sutileza para que los usuarios no se abrumen. El diseño es aún un prototipo, pero obtuvo un premio en  Lexus Design Award, y fue expuesto en la semana del diseño de Milán.

    Matsuyama desea responder con su diseño a la clásica cuestión infantil ¿por qué el cielo es azul?, y quiere trastocar a los que al ver el cielo quisieran apropiárselo para absorberlo a capricho, respondiendo a la sensación de deseo que recorre la mente cuando se admira algo, y se abre un llamado magnético a poseer.

    Replicar la belleza natural resulta un tanto utópico, pero en el utópico proceso de imitarla se han gestado, a lo largo de la historia, algunas de las más hermosas creaciones.

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