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  • Aleph Recomienda

    • Filmada en blanco y negro, observamos la realidad americana transformándose en un sueño adolescente que sube de tono a medida que avanza la trama.

    La Pesadilla de Walt Disney: "Escape From Tomorrow" (Randy Moore, 2013) / 

    Walter Elías Disney fue el primer ser vivo en este planeta que tomó en serio la animación de dibujos; en contra de todas las opiniones, en 1937 proyectó Blanca Nieves y los Siete Enanos, el primer largometraje de dibujos animados. Desde los años 40, Disney proyectó un modesto parque recreativo para todo el personal que trabajaba en su compañía y sus familiares. Teniendo problemas de permisos con Burbank, donde estaban sus estudios, la construcción tomó lugar en un campo de naranjos, que se encontraba en Anaheim; los diseñadores y artistas a su cargo, contribuyeron en la inventiva del lugar “mágico” en 1955: Disneylandia.

    Cada año se fueron adheriendo atracciones, correspondiendo a cada una de las nuevas películas que se iban produciendo en el estudio, y que fascinaban a la gente que poco a poco acudieron a este lugar, donde se podían tocar todas las fantasías creadas por Walt Disney. Dos décadas más tarde, una versión aún más ambiciosa fue gestada por él mismo, en Florida: llamó Disney World –pero ya no pudo verlo con sus propios ojos, y la leyenda del cuerpo criogenizado del señor Disney inició.  

    Jim (Roy Abramsohn) es un padre de familia que lleva a sus dos pequeños hijos, una niña y un niño, junto con su esposa Emily (Elena Schuber), al parque de diversiones de Disney World. Entre las actividades, que casi todas constan de vivir realidades dentro de los juegos mecánicos que son espejo de las películas de Walt Disney, estará el confesarle a su esposa que perdió su trabajo. Así se nos presenta el primer acto de la cinta Escape from Tomorrow.

    Pronto Jim se obsesiona con una par de chicas adolescentes de origen francés y termina persiguiéndolas perdiendo completamente su voluntad, mientras intenta recorrer el parque con su hijo. Las enormes filas, el calor y las figuras fantásticas, constituyen la ruta hacia el inframundo de la cultura de consumo. El espíritu de maldad, la sombra de la bondad que se desparrama de todas las coloridas imágenes, destila de esquinas cada vez más pronunciadas, cada vez más cerca de Jim y de su familia.

    Según el joven director Randy Moore, la idea de la película nació cuando llevó a su esposa a Disneyworld. Ella nunca había ido y le dijo que la experiencia era peor que trabajar en el piso de casos psiquiátricos en el hospital donde laboraba. Randy puso mucha atención en este obscuro sitio donde tantos de sus recuerdos luminosos de pequeño habitaban, y se dio a la tarea de examinar el fenómeno. La película fue rodada clandestinamente en locación y hasta la fecha, Walt Disney Company, todavía no ha demandado a su autor.

    Jim es un hombre promedio americano que le sobrevive al sistema con todo el esfuerzo del que es capaz, y de pronto parece perder la razón contra esta sobre estimulación que vivimos dentro del mismo sistema, representado por el parque de diversiones. La fuga psicótica de Jim se caracteriza por un in crescendo sensorial que escala hasta el ataque físico de los arquetipos ‘disneyanos’, que lo someten, forzándolo a retomar su consciencia real fuera de la serie de códigos sociales que ha adoptado para intentar sobrevivir en la gran matrix.

    Con un look entre documental y cinta alemana expresionista de los años veinte, la película puede ser un trampolín para la reflexión psicodélica, sin tregua. Pero finalmente la cinta nos cuestiona a fondo sobre la imposibilidad de poder crear un mundo tranquilo en familia dentro del torbellino –esa gran pasarela de compra y venta de productos en que se han convertido las ciudades actuales.

    Tagged: cine, Disney, Randy Moore
  • Sphere Recommends

    • Ballast: La familia desde las cenizas (Lance Hammer, 2008)

    Ballast: La familia desde las cenizas (Lance Hammer, 2008) / 

    Muy profundo en la región del delta del Missisipi, sucede el primer largometraje de Lance Hammer. En una entrevista, indica su creador, que lo más importante para él fue la autenticidad de todo, comparando esa región geográfica en invierno, con un paisaje lunar.

    Curiosamente Lance Hammer tiene créditos previos en la industria hollywoodense en gigantescas cintas como lo fueron en su momento, Batman Forever (Joel Schumacher, 1995) y Batman y Robin (Joel Schumacher, 1997), y más raro aún resulta que esto sea en el departamento de efectos especiales.

    Ballast es un relato contemporáneo existencial sobre la dificultad de sobrevivir en algunos lugares. Con influencia de cines intimistas como el de Robert Bresson, utilizando pobladores del lugar, sin contar con ningún actor, Hammer, con formación profesional como arquitecto, logra que personajes complejos que parecen provenir de la vida real, existan y superen su condición para lograr relacionarse unos con otros, todo esto en paisajes emocionales de espacios contrastados.

    El British Film Institute, la incluye en su lista de las diez mejores cintas de todos los tiempos que se filmaron en el profundo Misisipi –junto a títulos como Amarga Pesadilla (John Boorman, 1972). Llamándola un estudio de la ira y la redención, y considerándola como la dramatización más dignificante de la pobreza afroamericana desde Killer of Sheep (Charles Burnett, 1977).

    Con una fotografía hiperrealista, que se destaca a sí misma en diversos tonos de azul, observamos como Lawrence (Michael J. Smith), un propietario de una pequeña gasolinera con tienda de autoservicio, supera la muerte de su hermano gemelo. Sus vecinos son, la cuñada viuda Marlee (Tarra Riggs), y su problemático hijo adolescente James (Jim Myron Ross). Inferimos, al ser bastante obvio, que entre las dos partes existe un conflicto anterior a la muerte del padre hermano. En un ambiente inhóspito, donde lo lógico sería que James se convirtiera en un narcotraficante o por lo menos delincuente, la figura paterna que los puede sacar adelante proviene del perdón.

    Ballast, es una propuesta realista en el cine contemporáneo, que de alguna manera constituye un ejercicio social entre poblaciones que poco tienen que ver. El director, un blanco proveniente de una clase social muy distinta a los personajes que retrata, y de otra región, en este caso California, elabora un puente artístico, como puede ser la elaboración de una película, para convivir de manera armoniosa con una población olvidada por la estructura económica de su país. El cine puede unir de esta manera núcleos sociales que poco tienen que ver. 

    Tagged: Ballast, Lance Hammer, cine
  • Aleph Recomienda

    • Esta serie francesa producida por el prestigiado canal +, que mucho ha tenido que ver con la producción de cine de calidad, reintegra originalmente el concepto del muerto en vida en nuestra cultura, brindándole profundidad dramática

    Les Revenants: muertos vivientes a la francesa / 

    Para los fanáticos de las películas de zombies, que se hartaron de ver cómo estas abarrotaron el mercado con tramas cada vez menos inteligentes, esta serie francesa podría re-encantarlos. Y es que Les Revenants ofrece otra manera de conceptualizar el retorno de los muertos, quienes por dejar asuntos inconclusos se ven forzados que regresar.

    En Annecy, un poblado francés en los Alpes, muy cerca de Suiza, los muertos comienzan a volver al mundo de los vivos, pero con mayor lucidez que estos últimos. Curiosamente, en este caso, aunque haya transcurrido tiempo los muertos vivientes no han envejecido. Por ejemplo, una niña regresa a su casa, donde tiene una gemela y cuando se enfrentan cara a cara, la muerta, Camille (Yara Pilartz) continúa siendo niña, pero su hermana ya es toda una adolescente; sin embargo, Camille resulta más madura en su conducta, como una especie de adulta pequeña. Este tipo de detalles en el guión dotan la anécdota del horror gótico con profundidades románticas en los personajes, mismos que iremos explorando. Aunado a esto, Les Revenants tiene un casting impecable y el relato se torna extraordinario. 

    Pero como toda adicción, el proceso es doloroso: de inicio, tienes que darte cuenta  que lo eres, tocar fondo. En todos los casos, el muerto tiene un proceso para entender que está muerto, para aceptar su adicción a la vida. Esos primeros días resultan sofocantes para el muerto, pues se percata de estar negado a la posibilidad de ser uno más de la sociedad, y debe acostumbrarse a estar muerto en vida, sin que quede muy claro por qué motivo o para qué. Estas interrogantes estarán presentes en varios de los episodios originales. 

    Para aquellos que disfrutan esas historias de amor de dos seres que se desean tanto que ni la muerte puede separarlos, esta serie podría también ser de su agrado. Los amantes han muerto enamorados, y regresan todavía más enamorados; quizás por todo ese tiempo en el que no se han visto (la separación siempre es buena para el deseo).

    Con maravillosa música del grupo de post-rock Mogwai, que suena como nítidas campanas en medio de la bruma gruesa de un valle verde, como cuerdas graves que construyen cuartos de madera para habitar regresando de la tumba, y teclas de un piano que, como piedras sólidas, dibujan un camino de vuelta al inicio, el origen continúa siendo la presa que brinda agua a la comunidad. La pista sonora refuerza el ambiente espectral y colabora a que cada capítulo quede encriptado en los sentidos del espectador –e incluso abordando sus sueños más profundos a la hora de dormir.

    La primera temporada de esta serie está estructurada en ocho episodios, siete con los nombres de los personajes –narrados desde cada una de esas perspectivas–, y uno más que se titula “La Horda”, de temática paralela al título.  Resulta sencillo conectarse con esa pulsión de la que se deben liberar los personajes de Los Retornados, la de recuperar un sitio que ya no es suyo, causando estragos en la vida de los demás. Muchas veces así sucede y no nos percatamos, por eso es recomendable intentar abrir los ojos de manera contundente y no seguir siendo un muerto en vida. 

    Tagged: series de TV, televisión, cine, Les Revenants
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    • En su más reciente cinta, Antonio Campos nos plantea la búsqueda del amor a través del fantasma. El individuo nunca estará satisfecho tras lograr sus objetivos románticos.

    Simon Killer: la búsqueda fantasmagórica del amor / 

    El lento movimiento de cámara vuelve más enigmática la primera escena de Simon Killer (Antonio Campos, 2012). Estamos en una pulcra cocina algo sobreexpuesta, y la película se nos presenta como un ejercicio serio, incluso solemne. Simón, un estudiante recién graduado, platica con otro hombre de origen francés sobre el rompimiento con su novia y sus planes profesionales; parece que algo de vital importancia está en juego. Pronto sabremos que lo que ocurre no es tan formal como parece, es sólo una entrevista antes de que el galo le preste las llaves de su departamento parisino al joven americano; de esta manera se plantean las reglas del juego: “las cosas no son como parecen”.

    Antonio Campos, el director que nos deslumbró hace pocos años con su impactante película antihighschool, Afterschool (2008), vuelve a ser muy consciente del entorno de sus personajes, en una operación parecida a lo que el gran Antonioni solía hacer; más que mostrar a París en sí como ícono, son sus corredores, su luz, sus estrechas y altas callejuelas las que lo terminan envolviendo. En Afterschool, Robert (Ezra Miler) era un estudiante que reconocía factores naturales de la vida, como la sexualidad, y gracias a ello asociaba la droga y la pornografía como elementos naturales de su dimensión (un comentario sobre cierto tipo de educación en los Estados Unidos).

    En cambio, en Simon Killer, podemos imaginar que ese mismo personaje de su anterior película ha “madurado”, para graduarse celebrando un viaje al viejo continente, cerrando un círculo y aceptando la vida adulta. Pero tras desembarcar en Francia, como el ejército americano en Normandía, el joven Simon cambia de planes y encuentra el viaje iniciático de manera interna, sin salir de la ciudad de París. En su intento por olvidar a su novia, y como ella lo engañó, usa rutas como amar a una prostituta, la falsedad para entregar amor galante a una chica francesa sofisticada y la extorsión y el peligro tras la mentira, puesto que su identidad se ve amenazada como nunca antes. Curiosamente sólo así puede encontrar al verdadero Simón.

    Mientras deambula nocturnamente, escuchando música en sus audífonos por las calles parisinas, recibe una invitación para pasar a un modesto pero elegante establecimiento de bailes exóticos. En su interior es donde conoce a Marianne (Constance Rousseau) más exótica que el mismo baile; una visión que explota todas las lecturas románticas de Simón, un fantasma que reemplaza al de su novia. Así, Simón se verá obligado a encontrar la manera de quedar en una isla desierta, perdido junto a Marianne; crea un mundo que fuerza a probar de una manera u otra a la gente que va conociendo. ¿Podría ser una interpretación de las intervenciones militares de los americanos en el resto del mundo?, ¿de la esquizofrenia que provocan, sólo para regresar a su tierra y seguir viviendo el sueño americano y así poder seguir durmiendo plácidamente?

    Octavio Paz escribió sobre el fantasma en el deseo occidental hace algunos años, en Las trampas de la fe (una investigación de sor Juana Inés de la Cruz y su tiempo), en el que nos indica:

    Desde la edad media, la tradición erótica de Occidente ha sido la búsqueda, en el cuerpo, del fantasma y, en el fantasma, del cuerpo. Nada menos carnal que la copulación carnal: los cuerpos enlazados se vuelven un río de sensaciones que se dispersan y se desvanecen. Lo único que queda, lo único real, son las imágenes: el fantasma.

    Ese fantasma de su anterior amor guía a Simón por el inframundo de esta búsqueda, de manera que encuentra a otro, a la obscuramente inocente Marianne, (que recuerda a Laura Gemser) y no sólo la vuelve un cuerpo que posee en su totalidad, sino que se muda a vivir con ella. Así tiene que buscar otro fantasma más, en los labios y la mirada de una joven tan lisa y blanca como la porcelana, quien, al volver la realidad de su cama, incendia su isla, donde no queda ni una guacamaya viva.

    Tagged: cine, Antonio Campos, Simon Killer
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    • Un documental repleto de crudeza y surrealismo, en el que la prostitución actúa como hilo conductor para explorar este fenómeno en tres puntos distintos del planeta.

    La Gloria de las Prostitutas (Whore´s Glory – Michael Glawogger, 2011) / 

    La gloria de las prostitutas es un documental del director austriaco Michael Glawogger que, dividido en tres partes, nos muestra igual número de ciudades: Tailandia, Bangladesh y México. ¿Qué tienen en común según la mirada fílmica de Glawogger? En los tres sitios se ejerce la prostitución libremente. Singularidades hay, pero destaca que también los tres comparten algunos elementos en su naturaleza ritual ancestral.

    La cámara se hace invisible salvo cuando enfrenta a alguna prostituta para entrevistarla. La musicalización nos sumerge en la noche y una muy expresiva cinefotografía a cargo de Wolfgang Thaler (fotógrafo de cabecera de Ulrich Seidl) nos lleva de la mano por veredas y jardines que de pronto parecen habitados por sacerdotisas de varias vidas.

    En Tailandia uno escoge a su pareja nocturna desde el otro lado de un vidrio, como cuando de niño se elegía un pez de color para ser extraído de una pecera, su hábitat de cristal. El contraste brutal surge con la aparición del proxeneta en turno, con quien son obligatorios el diálogo y la negociación.

    En Bangladesh un gigantesco edificio de varios pisos, lleno de cuartos, nos recuerda palacios de Las Mil y una Noches, conteniendo mil y una historias de este comercio. Entrevistas personales en el interior serán entrecortadas por eternos paseos por pasillos ensombrecidos. En un mercado de pescado que se encuentra cerca, un hombre es cuestionado por su gusto ante “el oficio más antiguo”; él solo puede valorar y agradecer. Y para ese hombre, en su lógica, la prostitución se justifica.

    En Tamaulipas, México, hay una calle en donde solo se encuentran casas que funcionan como moteles de bajo presupuesto, avenidas de vagabundos nocturnos. Los clientes, a bordo de sus grandes camionetas tan características en esta zona fronteriza, van buscando el goce que ya imaginan real.

    El valor estético de este documental contemporáneo sobrepasa las categorizaciones morales: ante la realidad, la ficción no lleva ninguna ventaja o justificación para poder ejercer un rigor visual.

    Tagged: prostitución, cine, documental, Michael Glawogger Credits: Imagen (Vinai Dithajohn)
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    Sphere Recomienda: Leviathan (Castaing-Taylor y Parvel, 2012) / 

    El Sensory Ethnography Lab (SEL) es un espacio creado dentro de la Universidad de Harvard, para enseñar y producir cine documental. Sus resultados han llamado la atención del mundo, generando el interés de una audiencia culta, ansiosa de mirar un cine documental menos explicativo, y que pueda explorar más las distintas realidades a través de los sentidos que posé el ser humano.

    Entre las producciones destacadas de este brillante laboratorio se encuentra Leviathan (Lucien Castaing-Taylor y Verena Parvel, 2012), un ejercicio de desdoblamiento marítimo, con una pista sonora que crea un puente a las dimensiones que existen dentro de la mar. Por medio del lente angular con infinita profundidad de campo, varias cámaras GoPro instaladas en los cuerpos de los marineros, en la estructura del barco y en los creadores del documental, nos ubican vertiginosamente en lugares imposibles de acceder para la tripulación. La decisión de pegar la cámara al cuerpo humano, según los directores, era un antropológico imperativo: volver al cuerpo un ojo en su totalidad. Una idea que resuena sólidamente con el antiguo Kino-Pravda, de Dziga Vertov.

    Elementos diversos se desprenden de la pantalla digital para volverse casi jeroglíficos de la travesía en el barco pesquero: gaviotas, peces, moluscos, brazos de marineros tatuados y sus barbas, gigantescas olas, sangre, burbujas, la luna, nubes y el viento que hace brisa.  

    La cámara llega a hundirse en repetidas ocasiones en el intempestivo océano, terroríficas profundidades llenas de obscuridad son reveladas al constrastarse con lo que está arriba. Formas casi abstractas, que no dejan de tener sentido gracias al trabajo sonoro, e impresionan todavía más con ultra expresiva corrección de color.

    Esto es el arte que evoluciona cuando la técnica que no ha encontrado uso fuera del entretenimiento, se incorpora a un discurso sobrepasando cualquier visión previa. Los directores vivieron en la comunidad pesquera y grabaron mucho material que después, al enfrentarse con lo que podían grabar en alta mar, deshecharon. Una cámara GoPro fue la herramienta elegida, tanto por razones de presupuesto, como por su tamaño y resistencia. Además, esto permitió obtener una alucinante pista sonora, pues se pudo grabar directamente el sonido: zambullirse agresivamente en el agua, atrapando esos sonidos, luego volar en el aire en la misma toma para captar los sonidos del viento y volverse a zambullir. Los ecos en postproducción simplemente provocarán un deleite sensorial al que experimente la cinta en la obscuridad.  

    Los esfuerzos del SEL, sobre todo con una película como Leviathan, nos demuestran que en el panorama documental actual están pesando más los esfuerzos estéticos, que conectan con una realidad inmediata, que otras cuestiones que solían ser mucho más importantes. El nivel informativo y la claridad a través de elementos  tradicionales, como lo son la entrevista, quedan descartados de entrada. De esta manera, el tema y la premisa se transforman en versos poéticos, la hipótesis se descubre viviendo esa realidad inmerso en ella. Más que capacitado para discutir sobre el tema tratado, uno queda embelesado a través del goce con sus cinco sentidos.

    Tagged: cine, sphere recomienda, Leviathan

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Español
  • Viajes y Viajeros

    • Hay algo en los vertederos de barcos que se parece mucho a un enigma. Y la belleza del enigma reside en que, a diferencia del acertijo, nunca lo podremos descifrar.

    Cementerios de barcos, el oxidado testimonio de aventuras pasadas / 

    Los cementerios de barcos son locaciones donde los cascos de viejos barcos son dejados a morir o a desintegrarse. El mismo nombre se le da a lugares donde sucedieron un gran número de naufragios que se fueron acumulando en una misma área sin que ningún humano removiera los restos. Casi siempre son lugares remotos, con un aura fantasmagórica y bella que envuelve a los gigantes habitantes inorgánicos en contra del horizonte. Ballenas de madera y metal que salieron a morir a la superficie.

    Cada uno de estos barcos es una historia de aventura; un testimonio de que ahí donde ahora reina el óxido hubo navegantes que flotaron por los mares y que vieron cosas que ahora sólo nos queda imaginar. Los cementerios de barcos son algo así como una épica melancolía que guarda mil historias de capitanes y marineros y continentes y velas. Una escenografía majestuosa y serena. Alrededor del mundo encontramos varios de estos; la siguiente es una lista de algunos de los más bellos.

     

    Mo'ynoq (Muynak/Moynaq), Uzbekistán

    El antaño puerto de la ciudad alberga muchísimos barcos oxidados, abandonados desde 1980 debido a la recesión del Mar de Aral. Los cascos ahora se encuentran a kilómetros del océano, encallados en un desierto de arena.

     

    Cemitério das Âncoras o El Cementerio de las anclas, Isla de Tavira, Portugal

    Una porción de la playa se encuentra colmada de antiguas anclas. Un paisaje tan espectacular que parece la ilustración de un cuento fantástico. Las anclas miran todas hacia el mar, como si le rindieran homenaje a su pasado.

     

    El puerto de Nouadhibou, Mauritania

    Este es el cementerio de barcos más grande del mundo. Más de 300 barcos olvidados descansan aquí desde la década de 1980 en que la industria pesquera de la nación fue nacionalizada.

     

    Costa de los esqueletos, Namibia

    Esta es quizá el más fantasmagórico de los santuarios. Las “costillas” de las embarcaciones apenas sobresalen de la arena cuando las olas retroceden, pareciéndose mucho a restos de ballenas o de focas. Más de mil barcos enterrados yacen aquí, desapareciendo poco a poco en las profundidades de la costa.

     

    Grytviken, Georgia, Atlántico Sur

    Este asentamiento se formó en 1904 por un capitán noruego como una estación de pesca de ballenas. En 1966 se cerró, pero los barcos siguen allí, adornando el paisaje helado con herrumbre y solemnidad. 

    Tagged: viajes y viajeros, cementerio de barcos, destinos, poesía del abandono
  • Inspiración

    • La galería Gagosian de Nueva York expone una panorámica de Jean-Michel Basquiat con cincuenta obras destacadas.

    El inolvidable encanto de Basquiat regresa a Nueva York / 

    Las perspectivas enfurecidas que el joven pintor Jean-Michel Basquiat (EUA, 1960) plasmó en el lienzo son percepciones profundamente caóticas del mundo y de su persona. Basquiat hablaba desde su realidad, sintonizada con la pulsión rítmica que emana la ciudad moderna: violenta, bella y siempre bulliciosa. Sus cuadros son sentencias pictóricas sonoras, rítmicas composiciones de las que emerge la identidad cultural, las preocupaciones personales y el hombre que abrazó la vida como un cometa.

    La galería Gagosian de Nueva York expone la obra del eternamente joven Basquiat. Desde Febrero 7 hasta el 6 de abril de 2013, se exhiben 50 piezas que fue posible reunir gracias al apoyo de varios coleccionistas privados e instituciones. Desde su muerte se han hecho varias exposiciones relevantes sobre su obra, pero es ahora, a 25 años de su partida, que se obtiene una visión panorámica de la herencia que dejó al arte contemporáneo.     

    En su momento la critica apreció mucho el acto creativo de Basquiat, su estilo cocinado en el asfalto, su expresión primitivista, esos actos reverenciales al arte de vanguardia de los artistas norteamericanos, sus referencias populares que se centran en el deporte, en la poesía urbana cargada de filosofía práctica y de sátira rebelde. Sus raíces culturales, tanto haitianas como portorriqueñas, se encuentran plasmadas desde sus primeras pintas callejeras bajo el seudónimo de SAMO; abandonado su álter ego posteriormente trasladaría el verbo encriptado al arte de galería.

    Basquiat detonó una bomba plástica que salpicó de expresión libre, contradictoria y apabullante, no solo al mundo del arte, sino al universo creativo de un futuro distante. Alcanzó la inmortalidad, más allá de las cifras económicas que cuelgan de sus obras, en las inspiradas miradas que le contemplan.

    Tagged: arte contemporáneo, arte urbano, Jean-Michel Basquiat, exposiciones, galería Gagosian, Gagosian Basquiat
  • Elemental...

    • El libro de Maria Konnikova escudriña los beneficios que conlleva vivir la vida aplicando la lógica racional y la capacidad de concentración del famoso detective.

    Aplicando la lógica de Sherlock Holmes en nuestra vida cotidiana / 

    La famosa frase, “elemental, mi querido Watson”, fungía como un buen cierre para las brillantes conclusiones a las cuales llegaba Sherlock Holmes, después de una serie de asociaciones lógicas que precedían la resolución de un caso misterioso.

    El célebre razonamiento de Holmes ilustra lo que Maria Konnikova, en su nuevo libro Mastermind: How to Think Like Sherlock Holmes, asocia a mindfulness, un concepto carente de una traducción adecuada al castellano y que se encuentra inscrito al poder de la concentración, de la conciencia plena, pero sobre todo a aquel “saber estar” del budismo.

    El concepto mindfulness remite a la propuesta de la psicóloga cognitiva Ellen Langer, cuya tesis principal residía en los grandes cambios observados en la cognición y funciones vitales de los adultos mayores que llevaban a cabo ejercicios para desarrollar la habilidad de aquietar la mente.

    En el contexto de la vida cotidiana resulta difícil imaginar a los sujetos racionalizando cada uno de sus actos. Los sujetos realizan diferentes acciones de forma automatizada.

    Por ejemplo, al preparar el café matutino diariamente, no estamos constantemente preguntándonos los pasos a seguir o el modo de preparación, a menos que algo surja, si la cafetera llegara a descomponerse necesitaríamos analizar detalladamente las múltiples opciones que nos permitirían solucionar el problema de una cafetera descompuesta.

    Según esta perspectiva, es gracias a las contingencias que podemos salir de este automatismo, porque el mundo se nos presenta al enfrentar lo que nos toca vivir –la bondad de los problemas a la cual se refiere el cineasta David Lynch como parte de sus procesos creativos.

    En el caso de Holmes, su capacidad de razonamiento y su creatividad puesta en marcha posibilitaba el dar con los motivos delictivos. Konnikova expone los aspectos positivos de este enfoque racional del legendario detective, mientras que su libro aporta, además, una interesante filosofía de vida: el análisis conciente de las disyuntivas cotidianas.

    También en Sphere: Lograr el cambio, en sencillos pasos.

    Tagged: libros, Maria Konnikova, Sherlock Holmes, psicología, mente, voluntad, pensamientos